Statement

Mi trabajo parte de la selección de objetos que han sido utilizados: vajilla antigua, porcelanas, ventanillas de auto, materiales industriales. Restos de lo que alguna vez formó parte de la vida cotidiana. Me convoca el tiempo que contienen, la experiencia humana que permanece adherida a la materia. Trabajo desde el cuerpo en una actitud de escucha que combina fuerza física con prácticas meditativas. Procesos lentos, silenciosos y repetitivos en donde la atención y la presencia amplían el contacto. Lo doméstico se desplaza, lo funcional pierde su uso y emerge un encuentro entre lo cautivador y lo perturbador, lo inerte y lo que posee voluntad, lo ruinoso y lo precioso. Aparece una extraña belleza. Fragmentos de vidrio de auto introducen una dimensión contemporánea atravesada por el impacto, que rememoran, a su vez, la violencia intrínseca de las culturas a su paso.  Surgen interrogantes sobre la convivencia del ser humano consigo mismo, con los otros, con sus construcciones, con la naturaleza de la que forma parte. Ruinas, expresiones botánicas y un tiempo indefinido. Algo está sucediendo, ha sucedido o está por suceder. Tal vez, un nuevo mundo. 

Crecí en un entorno atravesado por la ciencias naturales observando lo invisible y en contacto permanente con la naturaleza. Esto me formó en una sensibilidad especial hacia los fenómenos que ocurren sin ser plenamente capturables y que estructuran mi práctica: hacer que aparezca en la consciencia lo que no se ve. Mis obras proponen una experiencia corporal, espiritual, emocional, perceptiva. Una observación detenida en donde el tiempo se ralentiza y el sentido se construye en la relación con quien observa.